Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

El mercader de la muerte que saboteó el submarino de Peral

Los tentáculos del afamado industrial de armas del XIX, Basil Zaharoff, llegó a todas las capas de la sociedad española, e incluso hasta los marinos de La Carraca, para que el invento del español no saliera a flote ya que Peral se negó en Londres a vender su sumergible
Manolo Sánchez
11/05/2018
Cádiz

Existe una teoría, sobre todo aumentada y divulgada desde finales del siglo XX, que sostiene que el mundo lo gobiernan unos pocos. Que hacen y deshacen a su antojo guerras, crisis, complots para derrocar estados… en definitiva un lobby financiero que hace del sistema económico mundial, más que un capitalismo atroz, una plutocracia sostenible y encubierta.

A veces dan muestra de su existencia. Se pueden tocar, oír, escuchar… pero sobre todo sentir sus consecuencias. Prueba de ello puede dar Isaac Peral, que vio truncada su experiencia como inventor del submarino torpedero (un arma enteramente española que pudo cambiar el curso de la historia) y contra el que el inventor español no pudo hacer nada.

El principal motivo se llamó Basil Zaharoff. Reconocido financiero y vendedor de armas, casi se puede decir que estuvo implicado (si no fue el instigador) de todas las guerras de finales del siglo XIX y principios del XX hasta los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial. Zaharoff fue presidente de la empresa armamentística Vickers- Armstrong que distribuyó por todo el globo la ametralladora Maxim que tantas muertes como beneficios dejó. Por ello se le conoció mundialmente como “el mercader de la Muerte”.

Una vez Zaharoff conoció la existencia del submarino de Peral entendió que únicamente él podía venderlo ya que sería un arma desequilibrante y sumamente rentable. Concretó varias reuniones en Londres con Peral a las que éste rehusó y le ofreció ser socios con la misma respuesta. Por ello inició una serie de movimientos para sabotear el prototipo. Involucró a los masones, pagó a ministros y burócratas españoles para que actuasen como espías anglo-americanos, e incluso llegó a entablar una relación amorosa con María del Pilar de Muguiro y Beruete (casada con un Borbón primo de Alfonso XII y deficiente mental) lo que le abrió todas las puertas de palacios, ministerios y arsenales como por ejemplo el de La Carraca en San Fernando. Todo ello para sabotear el prototipo de Peral. Así, hasta 7 veces tuvo el oficial español que solventar a ultima hora los inconvenientes de Zaharoff: hélices rotas a última hora, baterías con los líquidos cambiados y un sinfín de estropicios que dieron con el proyecto de Peral al traste gracias a que los tentáculos de Zaharoff llegaban hasta el último marinero de La Carraca. Un sistema que tomó su nombre y a día de hoy se reconoce como el “Sistema Zaharoff”

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